Noticias del sábado: el estrés de los bancos y las bicicletas de los Pirineos

Da la impresión de que con el verano, realmente llega cierto tipo de vacaciones, incluso en los problemas y en las noticias. Pareciera que en esta última semana, el mundo ha discurrido con cierta tranquilidad, por lo menos desde la perspectiva de los medios de comunicación de este rincón del mundo. Siguen dándole vueltas al tema de lo de Cataluña, hay varios desastres ecológicos en el mundo, seguimos con la crisis económica a cuestas,… vamos,… lo de siempre. Pero hay dos cuestiones que me han llamado la atención.

Una serie de bancos y cajas de ahorro europeos se han sometido a lo que llaman “pruebas de estrés”. Es decir, estimar qué sucedería si se encontrasen en un entorno económico y financiero malo, conocer si saldrían adelante y podrían por lo tanto colaborar a salir del embrollo colectivo. Más que los resultados en sí mismos, lo que llama la atención ha sido el interés de las entidades españolas, o del gobierno español, para que buena parte de ellas fueran sometidas a estas pruebas. Mientras, en el resto de europa, en general sólo los grandes bancos de cada país se han sometido a las mismas. Es decir, estamos cagadicos, no sabemos por donde nos van llover las bofetadas, y perdemos el culo por demostrar que somos fiables. Y el resultado no ha sido malo. Pero claro, uno nunca sabe si la gente se fija en el resultado, o en el miedo que exuda este país por todos sus poros. En fin, que sea para bien.

Otro follón la han montado los ciclistas del Tour de Francia. Hace muchos años que no sigo este deporte. Las cuestiones relacionadas con el dopaje y la falta de emoción del 90% de las etapas de una prueba por etapas hace que me sienta francamente desmotivado hacia este deporte como espectáculo. Pero me ha llamado la atención el guirigay que se ha montado por el problema mecánico de un corredor que ha sido aprovechado por otro para sacar ventaja. Y entonces le han criticado, le han silbado, luego han amañado claramente el resultado final de una etapa, han mamoneado y todos tan contentos. Oigan… dejen de tomar el pelo al respetable. ¿Se imaginan que en un gran premio de Fórmula 1 todos se quedaran parados hasta que un corredor que se sale o se le rompe el motor vuelve a la carrera para competir con un presunto “fair play”? Inconcebible, ¿verdad? Cuando se realiza un deporte con una máquina, y una bicicleta lo es, cuenta tanto la forma deportiva de la persona como la capacidad de la máquina para aguantar y funcionar a la perfección. O también cuenta la capacidad del deportista para usar la máquina, o para no salirse de la vía o caerse, o… lo que sea. Todo me ha parecido falso y estúpido. Y no lleva más que a lo que decía. Un deporte que no me interesa nada en absoluto como espectáculo. Aunque leo que sigue siendo el programa más visto en su franja horaria. No sé.

En fin, confiando que el mundo siga tranquilo una semana más por lo menos, seguiremos pasando el verano con el menor calor y la mayor dignidad posible.

Gazon de Faing

La carreteras de los Vosgos, aquí las vistas desde el Gazon de Faing, estaban nutridas de ciclistas emulando los profesionales; lo cual me produjo algún susto, porque por rutas abiertas al tráfico, sin luces ni vestimenta reflectante ni nada, se lanzaban en descensos muy rápidos, con grave riesgo de colisión con algún vehículo de motor realizando maniobras – Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

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